¡Trabajar con mi jefe es una pesadilla!

domingo, 27 de marzo de 2011 Alvaro Díaz 0 Comments

En algún momento de nuestra carrera nos encontramos con líderes que desalientan a los empleados y afectan de manera significativa la productividad y el rendimiento de todo el equipo.

Autor: Fabio Bandeira de Mello, Revista Administradores

Hay varias razones que pueden llevar a malas relaciones profesionales en el ambiente de trabajo. Conventillo, presión de los superiores, malos resultados, duelo de egos y hasta indeseables situaciones indeseables, cuyos motivos iniciales de conflicto desconocemos. Pero todo se empeora cuando la mala relación es con el jefe. Algunos incluso parecen tener la capacidad de obstaculizar el trabajo y hacer que el entorno se vuelva un infierno. Ocurre cuando, dentro de ese tipo de trabajos, nada inspira más comentarios que el propio jefe, y no hay cómo escapar de la convivencia con él.

La asistente comercial Érika Morais sabe bien lo que es eso. Ella pasó por esa situación en la última compañía en que trabajó. "La jefa incluso nos vivía amenazando con que nos iba a despedir. En un momento nos llegó a decir que era como un pitbull encima de nosotros. Hacía mi trabajo de todos modos, pero frustrada por la falta de reconocimiento", dice.

El administrador de empresas Víctor Lins no sólo tuvo una experiencia desagradable, sino que dos, en las últimas empresas en las que trabajó. "Uno de ellos era el "explorador", me pasaba los servicios de su responsabilidad como si fuera mi obligación. Una vez incluso quería que yo firme un documento que yo ni sabía de qué se trataba. Tuve que contárleso a su superior, y luego dejó de pedirme cosas que no tenían que ver con mi trabajo. El otro era del estilo "ignorante". Era común que gritara a todo el mundo y hacía que los funcionarios le tuvieran miedo. Varios compañeros de trabajo estaban llorando en el baño debido a su ignorancia ", apunta Lins.

Medio ambiente "hostil"

A menudo, los empleados odian a la gerencia porque piensan que no son tratados con respeto y se sienten impotentes para actuar. Aunque pocos empleados se exponen y dicen a Recursos Humanos y jefes que están infelices, la mayoría prefiere hacer a propósito el mínimo trabajo posible, o dejan de dar buenas sugerencias. El resultado: caen la productividad y el compromiso de los empleados, disminuye la satisfacción del cliente y la rentabilidad de la empresa casi siempre se reduce.

Los expertos recomiendan en casos de tensión, donde hay grupos divididos o las personas no se hablan directamente, que busque construir un ambiente más favorable. "El respeto debe ser el punto clave en cualquier situación. Si en el ambiente de trabajo no hay un respeto mutuo, es necesario hacer un amplio trabajo para revisar desde la misión, visión y valores de la empresa. Al percibir que en cualquier área o departamento la situación ha llegado a esta etapa, los principales accionistas o directores de la empresa debe tomar la decisión de hacer un cambio. Y para ello será necesario invertir en la difusión de estos conceptos dentro de la empresa", dice la experta Sueli Brusco.

Para la consultora, "es necesario despertar el orgullo del empleado por trabajar en esa empresa. Si la gente está orgullosa de trabajar en la compañía, las situaciones de falta de respeto no sucederán".

"Radio Peón"

Siempre hay quienes hablan bien en el frente y mal por las espaldas de las personas. Beto Ribeiro, quien ha dirigido equipos en grandes empresas y autor de "Odio a mi jefe", indica que el principal problema del conventilleo es que la gente confunde lo personal con lo profesional. "El chisme crea intrigas y pequeñeces que pueden convertirse en una bola de nieve de problemas. Evite comenzar cualquier tipo de comentario y sea transparente en sus relaciones con los compañeros de trabajo".

Según el consultor, es mejor estar en el equipo de los que apenas escuchan. "Es tonto pensar que no nos encontraremos con los chismes en la empresa, es decir, la conocida 'radio peón'. "Existen y no se pueden evitar. En medio de los rumores es mejor ser el oyente que la fuente”.

El amigo feedback

La falta de comunicación entre los "comandantes" y "comandadoss" también eleva el nivel de problemas dentro de la empresa. La consultora Brusco indica que la retroalimentación o “feedback” constante y la capacitación son piezas clave en el proceso. "A partir de ese contacto es posible identificar las razones de las intrigas y difundir la cultura de la empresa. Y las campañas motivacionales que hacen que la competencia sea divertida también pueden ayudar en este proceso", dice Sue Brusco.

Beto Ribeiro destaca que las personas deben saber lo que está pasando en situaciones incómodas. “En lugar de llorar por los pasillos es mejor atender el problema”. Sin embargo, el consultor hace una advertencia. "Si el problema es con el jefe, es mejor que sea resuelto a puertas cerradas. Si éste no puede ser resuelto, recurra a Recursos Humanos”.

Sin embargo, algunos tienen la costumbre de no escuchar lo que el otro habla, ya sea a propósito o por descuido. "Por lo tanto, tan importante como hablar es aprender a escuchar. Escuche con atención, sin juicios ni prejuicios, para poder limar asperezas y eliminar el conflicto", concluye Ribeiro.

Es en el trabajo donde los profesionales pasan gran parte de su día, por eso la convivencia de personas de diferentes personalidades pueden dar lugar a un clima agradable y de aprendizaje o, en su lugar, extremadamente desagradable. Entonces, ¿cómo prefiere mantener el ambiente de su empresa?

Conozca los diez peores tipos de jefe en las empresas y sepa cómo enfrentarlos (o no):

Jefe GRITO

Gritar es su lema. Grita de día, grita de noche. Ama gritar por teléfono, gritarle a la recepcionista hasta al presidente. El “buenos días” ya está en voz alta y tono claro, cuando el sujeto quiere ser educado. Grita porque no encuentra la billetera, grita porque encuentra las carpetas, grita porque perdió el Corinthians - y el tonto, claro, es del Palmeiras.

¿Qué hacer? Con este tipo, la única opción es gritar aún más. Si baja la guardia -por lo general tienen muy baja autoestima- usted ganó y va a conseguir, sí, sus vacaciones o el aumento que quería. Si la cara de su jefe no fue precisamente de miedo, pronto, usted perderá su empleo. Pero por lo menos, gritó también.

Jefe ¿QUIÉN, YO?

Un “jabonazo”. Este jefe lo hace todo para no tener que resolver nada. Huye del conflicto y pretende que el problema no es suyo. Quien paga es su equipo que por temor a pasar por incompetente, acaba fingiendo que su jefe no es tan inútil como parece.

¿Qué hacer? Frente a todo el mundo, pregúntele en voz alta y buen tono. Colóquese frente a frente con el problema y exija una solución. Pida respuestas, presione. Él dirá que necesita comprar un cigarro y no volverá más. Y ningún fumador es tonto.

Jefe NO

No importa la pregunta o necesidad, es no y se acabó. El jefe No adora intimidar a todo el mundo con su negativa sonora. Su "no" parece tan definitivo, que sus subordinados no pedirán nunca nada y trabajarán tranquilitos. No hay nada como intimidar a alguien, al punto de que nunca más puedan cuestionar nada. Es el lema de este amado jefe.

1¿Qué hacer? Intente preguntar: "¿Por qué no?" y lo verá caer en su propia trampa. Y si responde "porque no”, vuelva a preguntar: ¿Por qué no?". Es muy probable que su pregunta gane un “sí” como respuesta, sólo porque el jefe quiere liberarse de usted. Este es el famoso "perro que ladra nomuerde".

Jefe SÉ QUE SOY DEMASIADO BUENO

¿Realmente este tipo se tomó en serio lo que Recursos Humanos le dijo? Fue más o menos así: "El principal activo de la empresa son nuestros empleados, nuestros talentos: usted". Este jefe se cree tan bueno, pero tan bueno, que la pregunta que le hará a usted será “¿Cómo puedes vivir sin mí?".

¿Qué hacer? Aproveche. Con el Jefe Sé que soy demasiado bueno es así. Debe pulir el ego de la víctima y obtendrá todo lo que se merece. Incluso un día, ser jefe de él. Sugerencia: hablar tres veces al día con él y mencionarle lo increíble que lo encuentra! Elogie sus zapatos, si es mujer, o su terno, si es hombre. Estos narcisos son lo suficientemente estúpidos como para creer que sus elogios son verdad.

Jefe INDICACIÓN

Está ahí en la mesa del jefe sólo porque tiene buenas conexiones. Por lo general, es un amigo del dueño o el hijo del dueño. Sabe poco sobre el trabajo o la empresa, y muy a menudo confunde al equipo con ideas innovadoras, pero no funcionales. ¿Qué tan caliente está de vuelta, no te preocupes por hablar o hacer tonterías.

¿Qué hacer? Ayúdelo a hacer esas hojas de cálculo Excel que nadie sabe para qué sirven, así podrá ganar su simpatía.

Jefe REUNIÓN

El jefe llama a reuniones para todo. Para aprobar un proyecto: “vamos a hacer una reunión?” Para determinar si el alumno practicante se sienta al lado derecho o izquierdo de la mesa: "¿Hagamos una reunioncita?” Para dar el ok a sus vacaciones: "¿Vamos a la sala de reuniones?” Peor aún, reúne todo el equipo durante horas y no dice nada.

¿Qué hacer? Siempre lleve una pesada pauta de trabajo para esas reuniones. El Jefe Reunión hace reuniones para no tener que resolver nada. Si la reunión se convierte en trabajo, lo va a pensar dos veces antes de pedir otra.

Jefe TROPA DE ELITE

Este es uno de los peores jefes. Si no es el suyo, de gracias a los dioses del mundo empresarial. El jefe Tropa de Elite es de aquellos que aman poner al equipo bajo presión máxima. Nunca está satisfecho y le encanta mostrar que él es el jefe, tiene una mejor solución para todo. Disminuir la autoestima del equipo es una táctica para transformar a las personas en zombies adictos al trabajo. ¡Pobre del que venga a trabajar sin haber chequeado sus mails a las dos de la mañana!.

¿Qué hacer? No hay otra manera ... Salga de su trabajo. Este tipo de jefe no va a cambiar y todavía tiene el pleno apoyo del directorio. De hecho, el sueño de la junta es que toda la empresa estuviera compuesta de Capitanes Nascimiento.

Jefe PINOCHO

¡Wow, como miente este jefe! Y miente bien. El maldito sabe mejor que cualquier buen actor, y con sus mentiras, siempre pone su equipo en riesgo. El jefe Pinocho no siente ninguna vergüenza en decir que envió la presentación y echarle la culpa a Internet. Cuenta que ya terminó el presupuesto y ya lo subió a la red. "¿No lo ha visto?" dice. Y peor aún, usted le cree.

¿Qué hacer? Cuando el jefe diga: "¡Pero te lo envié!", usted dígale que no sabe lo que está pasando: "Creo que mi correo electrónico tiene un problema”, responda como un tonto, y luego pídale ver su buzón de elementos enviados.

Jefe 171

Este tipo adora no hacer nada, esperar a que el equipo resuelva el problema y hacerse el tonto. El jefe 171 siempre termina bien. Ellos no tienen vergüenza, carácter ni ética. Pero obtener la simpatía de todos y todas, incluyendo de quien es usado y abusado por él en su área.

¿Qué hacer? Hacer caer la máscara del sujeto en medio de una reunión general con todas las áreas. Pero cuidado: el 171 es inteligente y muy escurridizo. Puede revertir la situación y hacerlo pasar a usted por estúpido o incompetente.

Jefe DOS CARAS

El jefe Dos Caras es siempre una sorpresa. Puede llegar simpático, agradable y hasta divertido. El día pasará como un encanto, será óptimo trabajar con él. Pero … al día siguiente, puede estar en el peor estado que un ser humano podría ser. Y hará todo lo posible para que su día sea malo. Prepárese: todos aquellos proyectos que no andan hoy, tendrán que caminar. Ah, van a andar.... con o sin usted.

¿Qué hacer? Una cosa hay que decir: el Jefe Dos Caras es generalmente brillante. Es, de hecho, una inteligencia superior a la media. Así que, aproveche cuando está de buen humor y aprenda todo lo que pueda. Y deje su trabajo impecable para cuando el lado oscuro aparezca.

* Estos jefes y otros están en el libro "Odio a mi jefe", de Beto Ribeiro.

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Tomado de America Economia