Cómo y por qué dejar de ser quejumbroso en la oficina...

miércoles, 11 de noviembre de 2015 Alvaro Díaz A. 0 Comments

Julia Vargas, académica de Extensión y Proyección Universitaria (EPU) de la USMP, dice que es muy perjudicial para la misma persona y su entorno.

Por Daniela Arce

En varias ocaciones se dice que es mejor alejarse de personas que hacen de la queja su mejor deporte. Pero para los quejumbrosos también es un problema, porque caer en esta práctica les puede perjudicar tarde o temprano.

La evidencia muestra que quienes se quejan de otros, producen un clima laboral negativo. Mientras algunos consideran que la queja abunda en personas que tienen incapacidad de enfrentar las frustraciones y les cuesta aceptar las diferencias individuales, "otras personas se han acostumbrado a quejarse de sí mismas o de otras personas por “llamar la atención”, “necesidad de reconocimiento”, “baja autoestima” “escasa inteligencia emocional” o ”baja capacidad de adaptación”, dice Julia Vargas, académica de Extensión y Proyección Universitaria (EPU) de la USMP.

Pero no sólo es el entorno el que se ve perjudicado, los quejumbrosos también pueden verse adectados. Vargas dice que "es muy perjudicial para la misma persona y su entorno, pues si la persona percibe las situaciones negativamente ve los problemas en los demás y no busca soluciones. También se llena de frustraciones y estrés pues hay dificultades que no se pueden resolver totalmente o en el corto plazo. Para los entornos: familiar, social y laboral sobretodo, genera conflictos, problemas de comunicación, inadecuadas relaciones interpersonales y un clima laboral negativo  que a su vez genera estrés en los demás trabajadores  o disminuye el nivel de motivación y productividad".

¿Usted es quejumbroso? Sepa qué hacer para dejar de serlo

Las personas que se quejan frecuentemente necesitan tomar conciencia de esta actitud y comportamiento, pero esto es un proceso complejo y más aún querer cambiar. Se puede resaltar lo siguiente, dice Vargas:

- Asumir que nadie es perfecto, incluido nosotros.

- Aceptar las diferencias de personalidad y entender que lo que nos molesta del otro es porque nos recuerda a alguien que nos cae mal.

- Aceptar los ritmos individuales de trabajo tanto en tiempo como en calidad.

- El respeto es un valor moral y social que tenemos que practicar en la vida cotidiana y parte del respeto es no evaluar negativamente al otro.

- Tratar de entender a las personas y pensar siempre en positivo pues se pueden dañar y sentimientos.

- Comprender que las buenas relaciones interpersonales dependen de todos.

Tomado de AmericaEconomia.com .