Los pros y contras de la hiperconectividad laboral

domingo, 20 de diciembre de 2009 Alvaro Díaz A. 0 Comments

Estar permanentemente accesible, se ha convertido en toda una obligación para los empleados. Sin embargo, lo que para muchos es una panacea, puede llegar a tener efectos contrarios si no se establecen límites prudentes.
La hiperconectividad constituye quizá el símbolo más nítido de la globalización. El salto tecnológico que significó el uso masivo de Internet y su consecuente impacto en el mundo de las comunicaciones determinó -en una era donde, además, desde la perspectiva económica se instauraba un auge de la apertura comercial- que las fronteras se difuminaran y que las dimensiones de tiempo y espacio perdieran relevancia.
Sin duda, las innovaciones tecnológicas, como la telefonía celular, las videoconferencias, el correo electrónico, los mensajes de texto y las redes sociales, han traído nuevas vías y oportunidades de comunicación en tiempo real.
Pero la hiperconectividad no sólo ha sido utilizada en la cotidianeidad de la vida diaria. Esta creciente tendencia también se ha expandido a la vida laboral de los individuos, quienes -gracias a las diversas herramientas disponibles- puedan controlar prácticamente todo desde sus computadores o celulares. Estar permanentemente accesible y contar en todo momento con información pertinente, se ha convertido en toda una obligación para los profesionales actuales.
“La hiperconectividad conforma un esquema que permite acceder en forma amplísima a un insumo primordial que es la información. Parecería acercarse mucho a la definición de paraíso”, explica Antonio J. Dieck, rector de la Universidad de Monterrey.
Sin embargo, aclara el experto, aquello que pudiera parecer la panacea, puede revertirse si no se establecen límites prudentes. “Si la hiperconectividad no es tratada con cuidado, este supuesto acceso a la información podría ser un problema. Es bien conocido que llegados a un óptimo, los rendimientos de cualquier persona tenderán a ser decrecientes en la medida en que se encuentre saturado”, explica.
Según el académico, el trabajador hiperconectado debe gozar de una habilidad de discernimiento que le permita encontrar, entre cúmulos de datos, aquellos que resulten verdaderamente relevantes para la información que busca. Por ello, resultará de mucha ayuda una adecuada selección de las fuentes, sobre todo en la medida en que dicha selectividad se convierta en una garantía de veracidad.
Lorena Pérez, encargada de desarrollo de carrera de la Escuela de Posgrado de la Universidad del Pacífico de Chile, comenta que si bien la hiperconectividad bien utilizada beneficia en términos de tiempo, en la búsqueda de información y en la comunicación con otras personas de la organización, muchas veces, puede “producir una mayor exigencia, ya que las personas esperan que sus correos sean respondidos de forma inmediata y por lo general se molestan si hay demora en la respuesta”.
Esto provoca, según la especialista, que no haya una percepción real del tiempo del otro, lo que puede producir malos entendidos: “no se sabe si la otra persona, a quien envío el mensaje, está en reunión, o está ocupada en otras labores”. Y agrega que incluso, “se ha vuelto reprobable que una persona se desconecte o no cuente con Internet o Blackberry”.
Como inconvenientes de esta nueva forma de trabajo, destacan, además, el sedentarismo al que se someten los profesionales y la dependencia excesiva de Internet, algo que provoca un colapso en la organización cuando el sistema se cae o deja de funcionar.
Controlando el fenómeno. Para controlar la hiperconectividad entre los empleados, algunas empresas bloquean el acceso a determinados sitios web, con el fin de que se centren en el trabajo y no se distraigan en asuntos personales. Si bien esta opción evita, en alguna medida, que se pierda tiempo, muchas veces puede producir resentimiento y la sensación de estar en un sistema organizacional demasiado paternalista.
“La productividad es mejor cuando se funciona por metas y la gestión del tiempo es personal. Cuando hay muchas restricciones eso inevitablemente tiene un efecto negativo a largo plazo”, dice Pérez.
Guillermo Bustamante, profesor de Medios Digitales de la Universidad Mayor de Chile explica que “el multitasking es una realidad que nadie puede negar, lo importante es lograr que esté en función de la compañía. Bloquear aplicaciones y sitios no es lo óptimo, pero orientarlos al trabajo sí”.
Según el académico, el hábito de los profesionales de revisar Facebook y otros social media para buscar clientes y generar contenidos, puede llegar a ser un gran aporte para la compañía. Por ello, recomienda aprovechar el fenómeno capacitando a los empleados. “La capacitación y actualización de los trabajadores de la empresa en estas materias es primordial para poder sacarle el mayor provecho a la empresa”, asegura.
Más allá del constante uso de las nuevas tecnologías durante la jornada laboral, la hiperconectividad en el trabajo no sólo dependerá de la persona, sino más bien de las exigencias impuestas sobre ella. Mientras existen empresas en las que se espera que el empleado esté conectado las 24 horas del día, hay otras en donde la utilización de estas herramientas tecnológicas serán prohibidas y sancionadas.
La propia organización y, en particular, el área de recursos humanos y jefaturas, serán las que deberán preocuparse de respetar el tiempo libre o de descanso de los empleados, y evitar por ejemplo enviar correos el fin de semana, a menos que sea absolutamente necesario, y a la vez, generar sistemas de comunicación que no dependan exclusivamente de Internet.

Tomado de America Economia.